{"id":311,"date":"2010-03-07T12:22:23","date_gmt":"2010-03-07T10:22:23","guid":{"rendered":"http:\/\/gyorgydragoman.com\/?p=311"},"modified":"2014-09-14T16:44:09","modified_gmt":"2014-09-14T14:44:09","slug":"gyorgy-dragoman-tulipanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gyorgydragoman.com\/?p=311","title":{"rendered":"Gy\u00f6rgy Dragom\u00e1n: Tulipanes"},"content":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 1 de El rey blanco de Gy\u00f6rgy Dragom\u00e1n<\/p>\n<p>Antes de acostarme puse el despertador bajo la almohada para que s\u00f3lo yo oyera su timbre y mam\u00e1 no se despertara, pero yo ya estaba despierto antes de que tocara, porque estaba muy nervioso para la sorpresa que preparaba. Cog\u00ed del escritorio la linterna china niquelada de bolsillo, saqu\u00e9 el despertador de debajo de la almohada, la encend\u00ed, eran las cinco menos cuarto, quit\u00e9 la alarma para que no sonara, despu\u00e9s cog\u00ed del respaldo de la silla la ropa que hab\u00eda preparado anoche y me vest\u00ed r\u00e1pidamente intentando hacer el menor ruido. Al ponerme el pantal\u00f3n roc\u00e9 sin querer la silla, pero por suerte no se volc\u00f3, s\u00f3lo golpe\u00f3 contra la mesa, abr\u00ed con todo cuidado la puerta de mi habitaci\u00f3n aunque sab\u00eda que no chirriar\u00eda porque el d\u00eda anterior hab\u00eda engrasado las bisagras. Me dirig\u00ed hacia el aparador, extraje con suma lentitud el caj\u00f3n intermedio y saqu\u00e9 las grandes tijeras de sastre con las que mi madre sol\u00eda cortarme el pelo, despu\u00e9s descorr\u00ed el cerrojo de la puerta de entrada y sal\u00ed de puntillas, ni siquiera aceler\u00e9 el paso hasta no haber llegado al primer rellano de la escalera, solo despu\u00e9s me lanc\u00e9 escaleras abajo. Cuando sal\u00ed del bloque de viviendas ya hab\u00eda entrado en calor, y de esa guisa me dirig\u00ed hacia el parquecito, porque all\u00ed, junto a la fuente, en bancales de adorno, crec\u00edan los tulipanes m\u00e1s bellos de la ciudad.<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya m\u00e1s de medio a\u00f1o que pap\u00e1 no estaba con nosotros, se supon\u00eda que hab\u00eda ido al mar por una semana, a un centro de investigaci\u00f3n, por un asunto muy urgente, y al despedirse de m\u00ed me dijo que sent\u00eda mucho no poder llevar-me con \u00e9l, porque el mar, en esa \u00e9poca, a finales de oto\u00f1o, ofrece una vista realmente inolvidable, mucho m\u00e1s furioso que en verano, lanza olas inmensas, amarillentas, es todo es-puma blanca hasta donde alcanza la vista, pero no pasa nada, me prometi\u00f3 que cuando volviera me llevar\u00eda a verlo, que no pod\u00eda entender que hubiera cumplido los diez a\u00f1os y no hubiera visto a\u00fan el mar, da igual, ya lo arreglar\u00edamos, al igual que todo lo dem\u00e1s, no hab\u00eda que precipitar las cosas, ya habr\u00e1 tiempo de sobra para todo, porque tenemos la vida entera por delante, \u00e9sta era una de las frases preferidas de mi padre, yo nunca hab\u00eda logrado entender qu\u00e9 pod\u00eda significar, y como no volvi\u00f3, pens\u00e9 muchas veces en ella, y tambi\u00e9n le di muchas vueltas a la despedida, la \u00faltima vez que lo vi, los colegas de mi padre vinieron a buscarlo en un furg\u00f3n gris, justo sal\u00edan de casa cuando llegu\u00e9 de la escuela, si no hubieran aplazado la \u00faltima clase, ciencias naturales, no me habr\u00eda encontrado con ellos, ya estaban entrando en el furg\u00f3n, ten\u00edan mucha prisa, ni siquiera se pod\u00edan permitir que pap\u00e1 hablara conmigo, pero \u00e9l insisti\u00f3, no sean as\u00ed, tambi\u00e9n tienen hijos, ya saben c\u00f3mo son estas cosas, total, apenas ser\u00e1n cinco minutos, y entonces, uno de ellos, un hombre vestido de gris, alto y de pelo blanco encogi\u00f3 los hombros y dijo que no importaba, total, por cinco minutos, y entonces pap\u00e1 se me acerc\u00f3, se detuvo frente a m\u00ed pero no me acarici\u00f3, ni siquiera me abraz\u00f3, s\u00f3lo me cogi\u00f3 por la chaqueta, me mantuvo as\u00ed, ante \u00e9l, sujeto con las dos manos y me cont\u00f3 el asunto del mar, que lo necesitaban urgentemente en el centro de investigaci\u00f3n, que estar\u00eda una semana como mucho, quiz\u00e1s un poco m\u00e1s si la situaci\u00f3n fuera muy grave, hasta que se solucionaran las cosas y luego empez\u00f3 a hablarme del mar, pero despu\u00e9s, el colega alto de pelo canoso vino hacia nosotros, puso una mano sobre el hombro de mi padre y le dijo que ya hab\u00edan pasado los cinco minutos, vamos, profesor, que ten\u00edan que irse porque si no perder\u00edan el avi\u00f3n, pap\u00e1 se inclin\u00f3, me bes\u00f3 en la frente, pero abrazarme no me abraz\u00f3, dijo que cuidara a mam\u00e1, que fuera un buen chico, porque ahora yo ser\u00eda el hombre de la casa, as\u00ed que deb\u00eda portarme bien y yo le dije que s\u00ed, que ser\u00eda bueno y que tambi\u00e9n \u00e9l se cuidara, y entonces su colega me mir\u00f3 y me dijo, no te preocupes, chaval, ya cuidaremos nosotros del profesor, y me gui\u00f1\u00f3 el ojo, despu\u00e9s le abri\u00f3 a mi padre la puerta lateral del furg\u00f3n y lo ayud\u00f3 a sentarse dentro, mientras el conductor encend\u00eda el motor y en cuanto se cerr\u00f3 la puerta tras mi padre, partieron, yo agarr\u00e9 la cartera de la escuela, me volv\u00ed y me dirig\u00ed hacia la escalera porque hab\u00eda conseguido un nuevo delantero para mi equipo de f\u00fatbol de chapas y quer\u00eda probar si realmente se deslizaba tan bien por la superficie de cera como por el cart\u00f3n, y no permanec\u00ed all\u00ed, no hice ning\u00fan gesto, ni siquiera segu\u00ed con la mirada el furg\u00f3n, no esper\u00e9 a que desapareciera tras la esquina. Recuerdo claramente a mi padre con el rostro sin afeitar, oliendo a tabaco, parec\u00eda estar muy, muy cansado, incluso su sonrisa era forzada, y pens\u00e9 mucho en ello, pero no creo que presintiera entonces que no volver\u00eda a casa, y una semana despu\u00e9s recibimos una carta suya, escrib\u00eda que la situaci\u00f3n era mucho m\u00e1s grave de lo que hab\u00edan pensado, no pod\u00eda describir los detalles por razones de seguridad de Estado, pero deb\u00eda quedarse all\u00ed todav\u00eda un tiempo m\u00e1s, y si todo iba bien, quiz\u00e1s en un par de semanas recibiera un d\u00eda o dos de descanso, pero por ahora ten\u00edan necesidad de \u00e9l en todo momento.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s mand\u00f3 unas cuantas cartas, cada tres o cuatro semanas, y siempre escrib\u00eda que volver\u00eda dentro de poco, pero no pudo venir por navidades y en nochevieja tambi\u00e9n lo esperamos en vano, lleg\u00f3 abril y para entonces ya ni siquiera recib\u00edamos cartas, y empec\u00e9 a pensar que, en realidad, mi padre se hab\u00eda fugado al extranjero, al igual que el padre de Egon, uno de mis compa\u00f1eros de clase, que hab\u00eda cruzado a nado el Danubio hasta Yugoslavia y de all\u00ed a Occidente, y desde entonces tampoco ten\u00edan ninguna noticia de \u00e9l, as\u00ed que ni siquiera sab\u00edan si estaba vivo o no.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 por la parte trasera del bloque, no quer\u00eda encontrarme con nadie, no me habr\u00eda gustado que alguien me preguntara ad\u00f3nde iba a esas horas de la madrugada. Por suerte no hab\u00eda nadie en la fuente, as\u00ed que escal\u00e9 tranquilamente por la cadena hasta el bancal y me acerqu\u00e9 a los tulipanes, saqu\u00e9 las tijeras y empec\u00e9 a cortar las flores por la parte m\u00e1s baja del tallo, justo a ras del suelo, pues la abuela me dijo una vez que cuanto m\u00e1s bajo se cortara el tallo de los tulipanes tanto m\u00e1s duraban, lo mejor era cortarlos desde la misma base del tallo. Primero s\u00f3lo quer\u00eda veinticinco flores, pero por alguna raz\u00f3n perd\u00ed la cuenta cerca del quince de manera que segu\u00ed cortando una detr\u00e1s de otra, y el abrigo se me qued\u00f3 empapado del roc\u00edo, al igual que el pantal\u00f3n, pero no me importaba, pensaba en mi padre, seguro que \u00e9l tambi\u00e9n lo har\u00eda as\u00ed todos los a\u00f1os, \u00e9l tambi\u00e9n cortar\u00eda los tulipanes siempre en primavera, mam\u00e1 me hab\u00eda contado tantas veces que pap\u00e1 le hab\u00eda pedido la mano con tulipanes, y tambi\u00e9n que la hab\u00eda cortejado con ramos de tulipanes, y que el aniversario de bodas lo celebraban as\u00ed, el diecisiete de abril la sorprend\u00eda con un inmenso ramo, temprano, al despertar, las flores ya la estaban esperando en la mesa de la cocina, y en esa ocasi\u00f3n era el decimoquinto aniversario y yo quer\u00eda que mam\u00e1 recibiera un ramo tan grande como nunca antes.<\/p>\n<p>Cort\u00e9 tantos tulipanes que apenas pod\u00eda sujetarlos, y al intentar estrechar las flores contra mi pecho el ramo se me deshizo en las manos, entonces puse los tulipanes en el suelo, a un lado, sacud\u00ed el roc\u00edo de las tijeras y segu\u00ed cortando un tallo detr\u00e1s del otro mientras pensaba en pap\u00e1, seguro que \u00e9l hab\u00eda cortado las flores con aquella misma tijera, y mir\u00e1ndome las manos, intentaba en vano imaginarme las manos de mi padre, pero s\u00f3lo ve\u00eda mis propias manos delgadas, blancas, con los dedos dentro del anillo met\u00e1lico gastado de las tijeras, y entonces, de pronto, un viejo me grit\u00f3 que qu\u00e9 estaba haciendo, que me largara inmediatamente, que si me cre\u00eda que pod\u00eda cortar as\u00ed por las buenas las flores, que supiera que iba a llamar a la polic\u00eda y me enviar\u00edan al correccional de menores, que era donde deb\u00eda estar, y lo mir\u00e9, por suerte no era un conocido as\u00ed que le grit\u00e9 que cerrara la boca, que robar flores no es un crimen, y me guard\u00e9 las tijeras en el bolsillo, reun\u00ed en un fajo los tulipanes con las dos manos, un par de flores se quedaron all\u00ed, despu\u00e9s salt\u00e9 por el otro lado del bancal, segu\u00ed oyendo sus quejas, que si no me daba verg\u00fcenza hablar as\u00ed, y que no importaba, que ya hab\u00eda apuntado mi n\u00famero del uniforme de la escuela, pero no mir\u00e9 hacia atr\u00e1s, no hab\u00eda anotado nada, porque yo ya hab\u00eda cogido con toda intenci\u00f3n el abrigo que no llevaba n\u00famero, as\u00ed que corr\u00ed tranquilo hasta casa, sujetando con las dos manos las flores para que no se rompieran, las cabezas de los tulipanes chocaban unas con otras y de vez en cuando me acariciaban el rostro, las amplias hojas cruj\u00edan, siseaban, ten\u00edan el mismo olor que cuando se corta la hierba, s\u00f3lo que mucho m\u00e1s intenso.<\/p>\n<p>Al llegar al cuarto piso me detuve ante la puerta, me puse en cuclillas y deposit\u00e9 cuidadosamente las flores sobre el felpudo, despu\u00e9s me levant\u00e9 y abr\u00ed despacio la puerta de entra-da, salt\u00e9 sobre las flores y me qued\u00e9 all\u00ed, en el oscuro pasillo, escuchando. Por suerte mam\u00e1 no se hab\u00eda despertado a\u00fan, as\u00ed que me llev\u00e9 los tulipanes a la cocina y los dej\u00e9 sobre la mesa, entr\u00e9 en la despensa, cog\u00ed del estante el tarro m\u00e1s grande que hab\u00eda, me acerqu\u00e9 al grifo y lo llen\u00e9 de agua, despu\u00e9s lo dej\u00e9 en medio de la mesa y coloqu\u00e9 con todo cuidado los tulipanes, hab\u00eda tantos que ni siquiera cab\u00edan todos en el tarro, los diez m\u00e1s o menos que sobraban los puse en el fregadero, despu\u00e9s fui hacia la mesa y orden\u00e9 como pude el ramo, aunque no es que me saliera muy bien por la cantidad de hojas que hab\u00eda, estaban desordenados, algunos eran demasiado cortos, otros demasiado largos, era necesario cortar de igual manera los tallos si mi intenci\u00f3n era que el ramo tuviera buen aspecto, entonces se me ocurri\u00f3 que si sacaba de la despensa el barre\u00f1o grande de lavar all\u00ed cabr\u00edan todas las flores y es posible que ni siquiera tuviera que recortar los tallos, as\u00ed que volv\u00ed de nuevo a la despensa, abr\u00ed la puerta, me inclin\u00e9 y saqu\u00e9 el barre\u00f1o de debajo del estante, entonces escuch\u00e9 el ruido de la puerta de la cocina, y o\u00ed tambi\u00e9n que mam\u00e1 preguntaba qui\u00e9n era, y si hab\u00eda alguien, a m\u00ed no me hab\u00eda visto a\u00fan porque la puerta de la despensa me ocultaba, pero yo la vi a trav\u00e9s del quicio de la puerta, con su largo camis\u00f3n blanco, descalza, y cuando se fij\u00f3 en los tulipanes, palideci\u00f3 por completo, se apoy\u00f3 con la mano en el marco de la puerta, abri\u00f3 la boca, pens\u00e9 que iba a sonre\u00edr, pero su expresi\u00f3n fue m\u00e1s bien como de echarse a gritar, como cuan-do estaba tremendamente enfadada o le dol\u00eda algo, hizo una mueca, entrecerr\u00f3 los ojos, y la o\u00ed respirar profundamente, luego, despacio, pase\u00f3 la mirada por toda la cocina y cuan-do vio la puerta abierta de la despensa solt\u00f3 el marco de la puerta y se apart\u00f3 el pelo del rostro, suspir\u00f3, mi ni\u00f1o, \u00bferes t\u00fa?, dijo, pero no respond\u00ed nada, sal\u00ed de detr\u00e1s de la puerta de la despensa y me detuve junto a la mesa, dici\u00e9ndole que quer\u00eda darle una sorpresa, que, por favor, no se enfadara, no quer\u00eda hacer nada malo, s\u00f3lo lo hab\u00eda hecho porque pap\u00e1 me hab\u00eda pedido que mientras \u00e9l no estuviera fuera yo el hombre de la casa, y entonces vi que mi madre intentaba sonre\u00edr, pero en sus ojos se percib\u00eda su inmensa tristeza y me dijo que no estaba enfadada, con voz profunda y ronca, no estaba enfadada, me lo agradec\u00eda, y al decirlo vino hacia m\u00ed y me abraz\u00f3, pero no como otras veces sino mucho m\u00e1s fuer-te, me estrech\u00f3 intensamente contra ella, como una vez que estuve enfermo, y yo a mi vez la abrac\u00e9 y me apret\u00e9 contra ella y a trav\u00e9s de mi ropa y del camis\u00f3n sent\u00ed su coraz\u00f3n palpitar, y pens\u00e9 en los tulipanes y en aquel momento cuando estaba arrodillado en el parque sobre la tierra y los cortaba uno tras otro y sent\u00ed que mi madre me presionaba a\u00fan m\u00e1s fuerte y yo tambi\u00e9n la abrac\u00e9 a\u00fan m\u00e1s, y sent\u00eda el aroma de los tulipanes, ese olor verde y fuerte a hierba fresca, y not\u00e9 de pronto que mi madre se estremec\u00eda, me di cuenta de que estaba llorando, y supe que yo tambi\u00e9n me echar\u00eda a llorar y no quise, pero no pude controlarme, s\u00f3lo apret\u00e9 y quise decirle que no estuviera triste, que no pasaba nada, pero no pude decir palabra, fui incapaz de abrir la boca y entonces, de pronto, alguien toc\u00f3 el timbre de la puerta de la entrada, apret\u00f3 con fuerza, el timbre zumb\u00f3 ruidosamente largo rato, una vez, dos, tres y finalmente sent\u00ed que mi madre me soltaba, de pronto fue como si todo su cuerpo se hubiera vuelto fr\u00edo, yo la solt\u00e9 tambi\u00e9n y dije que esperara que ir\u00eda yo a ver qui\u00e9n era.<br \/>\nCamino de la puerta pens\u00e9 que ser\u00edan los polic\u00edas y que efectivamente el hombre del parque me habr\u00eda reconocido y denunciado y que ya estaban aqu\u00ed, hab\u00edan venido por m\u00ed para detenerme por haber echado a perder la propiedad com\u00fan y haberme llevado los tulipanes, y entonces pens\u00e9 que quiz\u00e1s no deber\u00eda abrir la puerta, pero como el timbre segu\u00eda sonando, zumbando muy fuerte, y ya hasta llamaban con el pu\u00f1o, me acerqu\u00e9, gir\u00e9 el cerrojo y la abr\u00ed.<\/p>\n<p>No eran los polic\u00edas quienes estaban ante la puerta sino los colegas de mi padre, los mismos con quienes lo hab\u00eda visto marchar en su d\u00eda, y me qued\u00e9 tan sorprendido que fui incapaz de decir palabra, entonces el hombre alto de pelo cano me mir\u00f3 y me pregunt\u00f3 si mi madre estaba en casa, yo asent\u00ed, y pens\u00e9 que seguro que pap\u00e1 hab\u00eda mandado un regalo por el aniversario de boda y justo quer\u00eda invitarlos a entrar porque mi madre se alegrar\u00eda mucho de verlos, cuando, antes siquiera de que pudiera decir algo, el de pelo cano se dirigi\u00f3 de nuevo a m\u00ed, me pregunt\u00f3 si le hab\u00eda entendido y le dije que s\u00ed, que mam\u00e1 estaba en casa y a todo eso el otro, el m\u00e1s bajo, tambi\u00e9n habl\u00f3 diciendo que iban a entrar, me apart\u00f3 de la puerta y, en efecto, ambos entraron y permanecieron en el recibidor, entonces el m\u00e1s bajo pregunt\u00f3 que cu\u00e1l era la habitaci\u00f3n de mi madre y yo le dije que estaba en la cocina, y entraron detr\u00e1s de m\u00ed, y dije que estaban all\u00ed los colegas de pap\u00e1 y que seguro que tra\u00edan una carta o mandaba alg\u00fan regalo, y mi madre estaba bebiendo agua de la jarra de asa larga con la que sol\u00edamos llenar la cafetera, y detuvo la mano a mitad de camino, me mir\u00f3, desvi\u00f3 la mirada a un lado, hacia los colegas de pap\u00e1 y vi que palidec\u00eda tras la jarra; dej\u00f3 la jarra y vi que apretaba los labios como cuando estaba enfadada y entonces les pregunt\u00f3 en voz alta que qu\u00e9 hac\u00edan all\u00ed y meti\u00f3 de un empuj\u00f3n la jarra de asa larga en la estanter\u00eda con tal fuerza que estuvo a punto de verterse el agua que quedaba, en tanto les dec\u00eda que se marcharan, pero ya hab\u00edan entrado en la cocina tras de m\u00ed, y el alto de pelo cano sin siquiera saludar le pregunt\u00f3 a mi madre directa-mente qu\u00e9 le pasaba, que si no se lo hab\u00eda dicho al ni\u00f1o, y entonces mi madre sacudi\u00f3 la cabeza y dijo que no era asunto de su incumbencia, pero el alto de pelo cano dijo que aquello hab\u00eda sido un error porque tarde o temprano lo sabr\u00eda, esos tragos era mejor pasarlos cuanto antes, porque la mentira s\u00f3lo conduce a m\u00e1s mentiras, a lo que mi madre se ri\u00f3 y dijo que s\u00ed, que ellos eran desde luego amigos de la ver-dad, y entonces el m\u00e1s bajo se dirigi\u00f3 a ella y le dijo que cerrara la boca, y mi madre, efectivamente, enmudeci\u00f3, y el de pelo blanco se puso delante de m\u00ed y me pregunt\u00f3 si a\u00fan cre\u00eda que ellos eran los colegas de mi padre, y yo no dije nada, pero sent\u00ed que se me hab\u00eda helado la sangre como en la clase de gimnasia, despu\u00e9s de las carreras cronometradas, cuando hab\u00eda que inclinarse hacia delante porque de otra forma no se pod\u00eda respirar, y entonces, el de pelo canoso sonri\u00f3 y me dijo que ten\u00eda que saber que ellos no eran colegas de mi padre sino que pertenec\u00edan al cuerpo de seguridad interna, que mi padre estaba detenido por tomar parte en actividades contra el Estado as\u00ed que era probable que no volviera a verlo durante un tiempo, bueno, m\u00e1s bien durante bastante tiempo, porque estaba cavando en el canal del Danubio, que si sab\u00eda qu\u00e9 significaba eso, pues significaba que estaba en un campo de trabajo y al ser un sujeto d\u00e9bil no aguantar\u00eda mucho, no volver\u00eda nunca m\u00e1s, quiz\u00e1s ni siquiera segu\u00eda ya vivo, y en cuanto lo dijo mi madre cogi\u00f3 la jarra de la estanter\u00eda y la arroj\u00f3 al suelo, se rompi\u00f3 en pedazos y entonces el oficial enmudeci\u00f3 y durante un instante se hizo el silencio, hasta que madre dijo que ya era bastante, que lo dejaran, que si quer\u00edan llev\u00e1rsela a ella tambi\u00e9n que se la llevaran, pero que a m\u00ed me dejaran en paz y que dijeran ya de una vez qu\u00e9 era lo que quer\u00edan.<\/p>\n<p>El m\u00e1s bajo le replic\u00f3 que andaban por all\u00ed y ya que estaban hab\u00edan pasado a echar un vistazo por si encontraban algo interesante en la habitaci\u00f3n del profesor.<br \/>\nEntonces madre les pregunt\u00f3 si ten\u00edan una orden de registro, y el oficial alto de pelo cano sonri\u00f3 y dijo que no era necesario una orden para una minucia como aqu\u00e9lla, que no pasaba nada, solo mirar\u00edan un poco, porque no cre\u00eda que tu-vi\u00e9ramos algo que ocultar.<\/p>\n<p>Entonces mi madre dijo casi gritando que no ten\u00edan derecho a hacer eso, que se largaran de all\u00ed, fuera, porque si no, ir\u00eda inmediatamente al ayuntamiento, tal y como estaba, y se pondr\u00eda all\u00ed mismo en huelga, y exigir\u00eda p\u00fablicamente que liberaran a su marido, pues qu\u00e9 era eso de mantenerlo preso sin permitirle hablar y sin juicio desde hac\u00eda ya m\u00e1s de medio a\u00f1o, que de cualquier manera en el pa\u00eds hab\u00eda una constituci\u00f3n, hab\u00eda leyes y para hacer un registro domiciliario a\u00fan se necesitaba una orden, as\u00ed que o se la mostraban o largo.<\/p>\n<p>El oficial de pelo cano sonri\u00f3 a mi madre como respuesta y le dijo que le sentaba muy bien esa combatividad y que se-guro que mi padre, all\u00ed en el canal del Danubio, la estar\u00eda echando mucho de menos, porque era realmente una mujer maravillosa, una pena que no la fuera a ver nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Mam\u00e1 enrojeci\u00f3, se le puso el rostro como un tomate, me di cuenta de que estaba toda tensa, pens\u00e9 que iba a lanzarse hacia el oficial de pelo blanco y lo iba a abofetear, creo que nunca la hab\u00eda visto tan enfadada, y en aquel momento se volvi\u00f3, pero no hacia el oficial, sino que fue directamente hacia la puerta de la entrada, la abri\u00f3 y dijo que se hab\u00eda acabado, largo, fuera de casa inmediatamente, por-que si no llamar\u00eda en aquel mismo instante a su suegro, que por si no lo sab\u00edan hab\u00eda sido secretario del partido y aun-que lo hubieran jubilado todav\u00eda ten\u00eda valedores que lo arreglar\u00edan para que los destinaran a la secci\u00f3n de tr\u00e1fico por lo que estaban haciendo, as\u00ed que si no quer\u00edan complicarse la vida que se marcharan, todo dicho en un tono tan \u00e1spero que incluso yo mismo estuve a punto de cre\u00e9rmelo, aunque sab\u00eda que mi madre, nunca, de ninguna manera, llamar\u00eda por propia voluntad a los abuelos, porque desde que mi abuela le hab\u00eda dicho a la cara que era una puta jud\u00eda subnormal, madre no le dirig\u00eda la palabra ni a ella ni a mi abuelo, aunque en esta ocasi\u00f3n, por su forma de hablar, nadie lo hubiera dicho.<\/p>\n<p>El oficial m\u00e1s bajo dijo que vaya cosa con la que les sal\u00eda, si se cre\u00eda que el viejo ten\u00eda a\u00fan alguna influencia, sobre todo despu\u00e9s de que su hijo fuera deportado, se equivocaba por completo, m\u00e1s le valdr\u00eda alegrarse de que no lo hubieran internado a \u00e9l mismo, pero que si quer\u00eda llamar por tel\u00e9fono o quejarse que lo hiciera, adelante, y dio un paso hacia el aparador, cogi\u00f3 el caj\u00f3n de los cubiertos y tir\u00f3, pero lo hizo con tanta fuerza que el caj\u00f3n se le qued\u00f3 en la mano, los cu-chillos, tenedores, cucharas y cucharillas volaron por todos los lados de la cocina, luego el oficial estamp\u00f3 el caj\u00f3n vac\u00edo sobre el aparador y la parte posterior del caj\u00f3n se rompi\u00f3, y dijo ya est\u00e1, ahora ten\u00eda algo por lo que quejarse, pero que aquello no era nada m\u00e1s que el principio, seguro, s\u00f3lo el principio, y vi como ense\u00f1aba los dientes y pens\u00e9 que iba a volcar la mesa, pero entonces el de pelo cano le puso la mano en el hombro, lo llam\u00f3 por su nombre, Gyurka, y le dijo que se tranquilizara, se tranquilizara y nos dejara, que parec\u00eda que se hab\u00edan equivocado con la mujer, que pensaban que era lista, que sabr\u00eda cu\u00e1ndo y con qui\u00e9n hab\u00eda que ser agradable, pero por lo visto no ten\u00eda bastante cabeza para reconocer a sus benefactores, y que a cualquier precio quer\u00eda meterse en problemas. Pues muy bien, que fuera todo tal como ella quer\u00eda. Entonces el oficial que se llamaba Gyurka tir\u00f3 al suelo el caj\u00f3n roto junto a los cubiertos desperdigados y dijo, est\u00e1 bien, camarada comandante, lo haremos tal y como usted desea, v\u00e1monos.<\/p>\n<p>El oficial que se llamaba Gyurka mir\u00f3 a mi madre, asinti\u00f3, despu\u00e9s se volvi\u00f3 hacia m\u00ed y me dijo que estaba bien, que se iban, pero s\u00f3lo porque ve\u00eda que nos gustaban las flores y al que le gustan las flores no puede ser mala persona y en cuanto lo dijo se adelant\u00f3 hacia la mesa, yo pens\u00e9 que lanzar\u00eda al suelo el tarro de cristal, pero s\u00f3lo sac\u00f3 de \u00e9l un tulip\u00e1n, se lo acerc\u00f3 a la nariz, lo oli\u00f3 y dijo que el \u00fanico problema que hab\u00eda con los tulipanes era que no ten\u00edan olor, que por otro lado era una flor ciertamente maravillosa, despu\u00e9s sali\u00f3 de la cocina, v\u00e1monos, camarada comandante, dijo, el de pelo cano no respondi\u00f3 nada, s\u00f3lo le hizo una se\u00f1a para que se marchara, y entonces el oficial que se llamaba Gyurka fue hacia la salida, y al pasar junto a mi madre, le alarg\u00f3 el tulip\u00e1n, ella lo cogi\u00f3 sin decir una sola palabra y \u00e9l le dijo que ofrec\u00eda una flor a una flor, despu\u00e9s se volvi\u00f3 una vez m\u00e1s hacia m\u00ed, me mir\u00f3, gui\u00f1\u00f3 el ojo, sali\u00f3 por la puerta y empez\u00f3 a bajar por las escaleras.<\/p>\n<p>El comandante sali\u00f3 tambi\u00e9n y mi madre quiso cerrar la puerta a su espalda, pero \u00e9l volvi\u00f3 a cruzar el umbral y puso el pie junto a la puerta para que no pudiera cerrarla y le dijo con voz agradable y muy tranquilo que se arrepentir\u00eda de aquello, que cuando volvieran iban a revisar hasta el suelo, a escarbar hasta en la masilla del marco de las ventanas y a mirar debajo de la ba\u00f1era y en las tuber\u00edas del gas y que iban a poner patas arriba toda la casa y pod\u00eda estar segura de que encontrar\u00edan lo que estaban buscando, pod\u00eda estar segura, y se call\u00f3, se volvi\u00f3 y baj\u00f3 \u00e9l tambi\u00e9n por las escaleras.<br \/>\nMam\u00e1 cerr\u00f3 la puerta de golpe, y pudo escucharse a\u00fan al comandante que se desped\u00eda, ella se dio la vuelta, apoy\u00f3 la espalda en la puerta cerrada y permaneci\u00f3 all\u00ed, con el tulip\u00e1n rojo en la mano, mirando la jarra hecha trizas, los cubiertos desperdigados, el caj\u00f3n partido, torci\u00f3 la boca, despu\u00e9s apret\u00f3 los labios con fuerza, me mir\u00f3 y en un hilo de voz me dijo que le llevara el recogedor y la escoba, que recoger\u00edamos bien todo aquello y yo entonces mir\u00e9 los tulipanes, all\u00ed, en el tarro de cristal, sobre la mesa y quise preguntarle a mi madre si era cierto, o no, lo que hab\u00edan dicho los oficiales sobre pap\u00e1, pero regresar\u00eda, \u00bfverdad?, y ella se volvi\u00f3 hacia m\u00ed oliendo aquel tulip\u00e1n que ten\u00eda en la mano y sus ojos resplandec\u00edan tan h\u00famedos que prefer\u00ed no preguntar nada por-que sab\u00eda que no podr\u00eda contener las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Miguel Gonz\u00e1lez Trevejo y M\u00e1ria Szijj<\/em><\/p>\n<p><strong>Publicado con permiso de <a href=\"http:\/\/www.rbalibros.com\/home-es.html\">RBA Libros<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 1 de El rey blanco de Gy\u00f6rgy Dragom\u00e1n Antes de acostarme puse el despertador bajo la almohada para que s\u00f3lo yo oyera su timbre y mam\u00e1 no se despertara, 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